Tendida boca abajo, Joy Machunga estaba preparada para morir. Su pierna latía después de recibir una brutal patada, pero no se atrevía a moverse. Se oyeron disparos sobre su cabeza, y Joy oró en silencio.
“Solo dije, ‘Señor, toma el control.’ ”
Después de varios días en Abuja, Nigeria, visitando una clase de BSF como asesora de área, Joy iba camino a casa, a la ciudad de Jos.
Entre Abuja y Jos, los conductores de autobús eligen entre dos rutas. Una, aunque es más larga, está densamente poblada y normalmente es segura. La otra es famosa por la actividad de pandillas y robos de autos. Ese día, el conductor de Joy eligió la última.
“Supuse sin preguntar que él tomaría el camino más seguro”, dijo Joy. “Cuando me di cuenta de que iba por la otra dirección, le dije, ‘Nadie va por ese camino. ¿Es más corto por cuántos minutos? ¿Quizás 30? ¿No es mejor estar seguros que llegar temprano a algún sitio?’ ”
Con una preocupación creciente, Joy envió un mensaje al líder de enseñanza de BSF en Abuja para pedir oración mientras continuaban por la carretera desierta.
“Cinco minutos delante de nosotros, vi otro autobús estacionado al costado de la carretera, todo el equipaje estaba en el suelo,” dijo Joy. “Pensé que probablemente tenían una llanta ponchada o problemas de motor. Luego vi al hombre vestido de negro con un arma”.
Cuando el miedo crece
Cuando el autobús se detuvo, uno de seis hombres armados ordenó al conductor y a los pasajeros acostarse boca abajo en la carretera.
“Yo fingí que no entendía la instrucción,” dijo Joy. “Si estás acostado en la carretera y viene un coche a alta velocidad, eso es muy peligroso. Así que caminé hacia el costado y llevé conmigo a una madre con un bebé de 8 meses. Estábamos acostados en el suelo cuando comenzaron a pedir dinero.”
Cuando Joy respondió que su dinero aún estaba en el autobús, el hombre le dio una patada en la pierna antes de recuperar su bolso. Minutos después, apareció otro coche, pero antes de que los hombres armados pudieran apuntar al conductor, el coche giró y se alejó rápidamente.
“Este hombre comenzó a disparar, y se me hizo muy claro que estas personas podían disparar o matar a cualquiera aquí", dijo Joy. "Oré para que ese coche lograra escapar”.
Cuando el coche estuvo fuera del alcance de los hombres armados, ellos descargaron su ira en Joy y sus compañeros de viaje.
“Regresaron, se pararon sobre nuestras cabezas y empezaron a disparar de nuevo”, dijo Joy. “Dispararon al aire para asustarnos”.
Luego, sin previo aviso, los hombres ordenaron a los rehenes regresar al autobús y marcharse.
La fe puede prevalecer
“Todos tropezaron para subir al autobús,” dijo Joy. “La gente lloraba, así que les dije, ‘Por favor, no lloren,’ porque quería que el conductor se concentrara. Luego comencé a pensar, ‘Demos gracias a Dios porque nadie salió herido ni fue baleado.’ Había ocho personas en ese autobús. Ocho familias podrían haber estado de luto ese día. Así que empecé a cantar”.
Con voz segura, Joy cantó un himno nigeriano conocido. Dos hombres se unieron al canto, y en pocos minutos su llanto se transformó en adoración.
“Habíamos orado por seguridad y protección,” dijo Joy. “Otras personas no habían tenido esa suerte”.
Esa noche, después de agradecer a Dios junto a su esposo, Joy durmió profundamente, y “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” guardó el corazón y la mente de Joy en Cristo Jesús (Filipenses 4:7). Hoy, cuando Joy recuerda su experiencia en la carretera desde Abuja, ora por uno de los pasajeros, un joven musulmán.
“Cuando bajamos del autobús, él solo dijo, ‘Gracias, madame, gracias.’ Oro para que lo que sucedió en ese autobús y nuestra reacción a lo ocurrido toque su corazón”.
Construyendo una fe como la de Hebreos 11
La capacidad de Joy de mirar más allá de sus circunstancias y confiar en el Señor es la definición misma de fe en Hebreos 11:1:
"Ahora bien, la fe es tener confianza en lo que esperamos, es tener certeza de lo que no vemos".
Ya fuera que viviera o muriera, la confianza de Joy estaba en Jesús. Su seguridad estaba en el único Dios verdadero, que nunca la dejaría. Y su respuesta fue adorar y guiar a otros hacia Cristo.
Hebreos 11 luego menciona hombres y mujeres de fe extraordinaria a lo largo de las Escrituras. En una versión moderna de ese capítulo, fácilmente podríamos añadir a alguien como Joy: “Por fe, Joy oró y confió en Dios, aunque su misma vida estuvo en peligro. Por fe, adoró en el autobús como testimonio de la bondad y la gloria de Dios. Joy esperaba la eternidad con Cristo y consideraba su vida como nada comparada con Jesús”.
Aunque su fe es extraordinaria, Joy es una persona común. Como los hombres y mujeres de Hebreos 11, ella es tentada por la preocupación y el miedo.
Como parte de su trabajo en un ministerio cristiano, ella ayuda a otros nigerianos que han sido perseguidos violentamente por su fidelidad cristiana. Durante su primera visita a una aldea devastada, Joy sintió desesperanza. Meses antes, cuestionó el plan y el propósito de Dios durante la difícil muerte de su madre.
A través de estas situaciones difíciles, Joy tomó tiempo para orar, buscar la sabiduría de Dios y pedir que aumentara su fe. En todas estas circunstancias, la “certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” de Joy fue confirmada.
Practicar su fe en momentos difíciles la preparó para ese día en el autobús. Así como Dios fortaleció a Abraham y Moisés, Él es fiel para fortalecer nuestra fe hoy. Para Joy, gran parte de esa seguridad proviene de conocer a Dios íntimamente a través de Su Palabra.
“Le doy gracias a Dios por la herramienta de BSF y por la sabiduría de poder recorrer la Palabra paso a paso en cada nivel", dijo Joy. “Estoy tan agradecida. Saber sobre Él y conocerlo por quien es a través de Su Palabra son cosas distintas. Soy un testimonio vivo de cuán práctica es realmente Su Palabra”.
Dios sabe que no podemos desarrollar la fe por nuestra cuenta. Así en Hebreos 12:1-2, Él nos da una sencilla guía: En una sola oración, se nos dice que “corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante, Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe”.
Hebreos 12:3 nos dice que, como Joy, cuando nos centramos en Cristo, “no nos cansaremos ni desanimaremos”.
“Tienes que hacer lo que Dios te está llamando a hacer,” dijo Joy. “Si Dios te está llamando a hacerlo, Él se encargará de ello.”