Fe extraordinaria, obediencia diaria
Ezequiel profetizó a personas que sabía que lo rechazarían.
Daniel se mantuvo firme ante la adversidad.
Ester arriesgó su vida al hablar para salvar a su pueblo.
Esdras estudió, obedeció y luego enseñó.
Nehemías construyó con una mano y sostuvo una espada con la otra.
Zorobabel lideró.
Hageo profetizó.
Zacarías llamó al pueblo a la esperanza.
Momentos extraordinarios.
Fe inolvidable.
Pero esto es lo que descubrimos a lo largo de un año en Exilio & Regreso: el valor no se forja únicamente en los momentos dramáticos. También se desarrolla en los momentos silenciosos: en la decisión diaria de abrir la Palabra de Dios, de orar y de obedecer, incluso cuando el resultado es incierto.
Estos hombres y mujeres eran humanos. Eran imperfectos. Enfrentaron temor, dudas y oposición. Y aun así, Dios los escuchó, los rescató y obró a través de ellos.
Pero aun en su fidelidad, los héroes de Exilio & Regreso todavía no podían resolver su problema más profundo. Y nosotros tampoco podemos. Al igual que nosotros, necesitaban un Salvador.
Si Exilio & Regresonos mostró cómo es construir una vida de fe, Romanos: De la culpa a la gracia nos muestra cómo esa vida es posible.
Nuestro estudio culmina con una impresionante promesa de Malaquías 4:2: “Pero para ustedes que temen mi nombre, se levantará el sol de justicia trayendo en sus rayos salud. Y ustedes saldrán saltando como becerros bien alimentados”.
Y luego—400 años de silencio profético.
¿Dónde estaba ese sol de justicia? ¿Quién traería la sanidad prometida por Dios? El pueblo esperó. Generación tras generación, se aferraron a una esperanza que aún no podían ver.
Nosotros sabemos cómo termina la historia. Pero también sentimos el peso de la espera. Queremos construir vidas de fe, pero luchamos con la obediencia diaria. ¿Cómo podemos vivir en Cristo hoy mientras miramos adelante con esperanza hacia la eternidad?
Romanos nos da la respuesta: “en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin” (Romanos 1:17).
Si Exilio & Regreso nos mostró cómo es construir una vida de fe, Romanos: De la culpa a la gracia nos muestra cómo esa vida es posible. La carta de Pablo es una poderosa y amplia explicación teológica. También es la noticia más personal que recibiremos: el Dios que nos salva también nos transforma día a día, desde lo más profundo de nuestro interior.
El camino que Dios nos ofrece en Romanos
De la culpa a la gracia: El evangelio no es autoayuda ni sabiduría humana, sino el poder de Dios que realmente salva. Con Pablo podemos decir: “no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen”. (Romanos 1:16)
Del afán a la paz: Somos declarados justos por la fe en Cristo, no por lo que hacemos, y eso lo cambia todo: “En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. (Romanos 5:1)
De la muerte a la vida: El pecado produce muerte, pero la gracia concede vida: “Porque la paga del pecado es muerte, mientras que el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor”. (Romanos 6:23)
De la condena a la confianza: Para los que confían en Cristo, el veredicto ya se ha dado, y es “no culpable”. Aprendemos en Romanos que “Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús”. (Romanos 8:1)
Del temor a la fe: En Cristo ya no necesitamos temer la ira de Dios, sino que podemos correr libremente hacia nuestro Padre que nos ama, sabiendo que “Ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: '¡Abba! ¡Padre!'” (Romanos 8:15)
De la separación a la seguridad: Nada en el cielo, la tierra o el infierno puede compararse al poder del amor inquebrantable de Cristo: “Ni la muerte, ni la vida, … ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios”. (Romanos 8:38-39)
De la lucha a la entrega: Porque Cristo cumplió lo que demandaba la ley, los creyentes pueden descansar en Su justicia. De hecho, “Cristo es la culminación de la Ley para que todo el que cree sea justificado”. (Romanos 10:4)
Del rechazo a la redención: Porque Dios redime a los pecadores por medio del sacrificio de Cristo, “todo el que invoque el nombre del Señor será salvo”. (Romanos 10:13)
Del enfoque en uno mismo al servicio: Porque una vida transformada por la misericordia de Dios naturalmente se convierte en una vida entregada para la gloria de Dios y el bien de los demás, Pablo nos exhorta que cada uno, “en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”. (Romanos 12:1)
Del conflicto a la comunidad: El evangelio que nos reconcilia con Dios también nos llama a reconciliarnos unos con otros, así que “esforcémonos por promover todo lo que conduzca a la paz y a la mutua edificación”. (Romanos 14:19)
¿Cuál será tu historia de “De… a…”?
El tema de este año es “De la culpa a la gracia”, pero eso es solo el comienzo.
¿Qué hará Dios en ti a través de Romanos?
Quizás Él te llevará de la autosuficiencia a una confianza más profunda.
Del desánimo a una esperanza renovada.
Del temor a la confianza en Sus promesas.
De donde te encuentras ahora, a un lugar que aún no puedes ver.
El Dios que nos salva también nos transforma día a día, desde lo más profundo de nuestro interior.
Nadie puede predecir exactamente cómo Dios moldeará un corazón durante un año de BSF. Ese es el regalo de unirse al estudio: semana tras semana, pregunta tras pregunta, pasaje tras pasaje, Dios está obrando. Cuando abrimos Su Palabra, Él siempre está obrando.
Pablo nos recuerda en Romanos 15:4: “De hecho, todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza.”
Dios nos transformó a través de Exilio & Regreso Ahora demos un paso hacia Romanos con expectativa, con el corazón abierto y listos para todo lo que Dios hará después.