Creemos que ciertos aspectos del crecimiento espiritual ocurren en comunidad. Cuando compartimos abiertamente en nuestros grupos, descubrimos apoyo, ánimo y la oportunidad de aprender unos de otros.
Sin embargo, ser vulnerable en un grupo puede resultar difícil y no siempre se siente natural. Al dirigirnos a los miembros de nuestro grupo con compasión, sentamos una base sólida para construir relaciones de confianza.
A veces, los miembros del grupo pueden no estar de acuerdo. En esos momentos, tenemos la oportunidad para escuchar, crecer y aprender unos de otros. Para ayudar a construir relaciones lo suficientemente fuertes como para soportar las diferencias de opinión, prueba estos cuatro consejos.
1. Escucha atentamente
Es posible que en tu grupo haya personas de diferentes denominaciones, perspectivas teológicas, circunstancias de vida, culturas y demás. Creemos que las diferencias pueden enriquecer y dar profundidad a tu grupo.
La unidad no se construye siendo todos iguales, sino respetando y apreciando los diferentes dones que cada persona aporta al grupo. Como escribió el apóstol Pablo, "Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado". (Romanos 12:6)
¿Qué podrías aprender al escuchar a los demás? Mientras otra persona habla, intenta concentrarte en comprender su perspectiva en lugar de ir preparando tu propia respuesta.
Para obtener claridad y participar en la discusión, algunas respuestas útiles pueden ser:
Lo que te escucho decir es [resume el punto de vista de la persona tal como lo entiendes]. ¿Es correcto?
Entiendo por qué crees ______. ¿Has considerado también _____?
Sé que este es un tema en el que no estamos de acuerdo. ¿Te gustaría tomar un café conmigo para que pueda conocer mejor tu punto de vista?
¡Creemos que las diferencias pueden enriquecer y dar profundidad a tu grupo!
2. Cultivar empatía
Nuestras diferentes personalidades y experiencias pueden hacer que sea fácil malinterpretar el comportamiento de alguien más. Lo que una persona percibe como audaz, otra puede interpretarlo como grosero. Lo que una persona considera un consejo útil podría sentirse como crítica para quien lo recibe.
Conociendo esta realidad, ¿cómo podemos mostrar gracia los unos por los otros? Recordemos que nuestros grupos están compuestos por personas reales que enfrentan situaciones de la vida real. Antes de asumir lo peor, intenta ver la situación desde su perspectiva.
Aquí tienes algunas respuestas que podrían ayudarte:
Percibo que te sientes [emoción] al tocar este tema. ¿Quieres hablar al respecto?
Sé que estás tratando de _____. De hecho, eso me hace sentir _____.
Pareces estar estresado hoy cuando _____. ¿Hay algo que quieras compartir?
Dios nos llama a tolerarnos unos a otros y a perdonar así como hemos sido perdonados. (Colosenses 3:13)
Tu grupo está compuesto por personas reales que enfrentan situaciones de la vida real.
3. Evalúa tu propio corazón
Si nos enfrentamos a diferencias de opinión o de personalidad, es posible que queramos alejarnos, ¡pero podría ser un momento para apoyarnos y crecer juntos!
Para evaluar la dinámica del grupo, reflexiona sobre las expectativas que tu grupo estableció cuando comenzaron a reunirse:
¿Es respetuoso el tono de la conversación?
¿Le das a cada miembro del grupo la oportunidad de hablar?
¿Respetas perspectivas diferentes a las tuyas?
¿Muestras gracia a los demás cuando te ofenden?
Ora para que la sabiduría de Dios te ayude a discernir maneras de fomentar la unidad y la paz. La sabiduría de Dios se describe como pura, pacífica, dócil, llena de compasión, imparcial y sincera (Santiago 3:17-18)
“... ¡Podría ser un momento para apoyarnos y crecer juntos!”
4. Pide ayuda
¡Los líderes de grupo de BSF están equipados y preparados para ayudar a sus miembros! Si tienes dificultades para compartir honestamente en tu grupo, pide a tu líder que te ayude a identificar oportunidades para hacerlo. Si te preocupa cómo responde otro miembro del grupo, tu líder está allí para escucharte y ayudarte.
Recuerda: la meta de tu grupo es construir relaciones que permitan una discusión más profunda y una comunidad más unida. Para conversaciones personales, puede ser mejor programar una reunión entre tú y tu líder en un entorno distinto al de la reunión habitual del grupo.
Construir relaciones más fuertes requiere que cada uno de nosotros sea intencional en la manera en que nos relacionamos con los demás. Cuando buscamos ver a los miembros del grupo como Cristo los ve, establecemos el tono para una discusión de grupo mejor y más profunda.